Un templo para Bob Dylan

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Bob Dylan Center Tulsa Foto Mateo Millman
© Mateo Millman

 

Bob Dylan, una de las estrellas del rock más icónicas del siglo XX ha recibido uno de los más grandes homenajes que un personaje público puede obtener. En su nombre se ha hecho la construcción de un centro público para preservar y exhibir su obra a las nuevas generaciones.

 

En la ciudad de Tulsa, Oklahoma, un edificio de casi 100 años ha sido tomado por la nueva firma Olso Kunding para desarrollar el proyecto de una experiencia inmersiva en la vida y obra del cantante y compositor oriundo de Duluth, Minnesota, Estados Unidos.

 

De fábrica de papel a contenedor de arte

 

Cuando Alan Maskin y Tom Kunding recibieron el proyecto del Bob Dylan Center, este incluía la construcción de una nueva pieza arquitectónica. Sin embargo, el proyecto fue modificado cuando una antigua fábrica de papel, que luego se convirtió en galería de arte se desocupó dejando el espacio perfecto para desarrollar el ambicioso centro.

 

El Bob Dylan Center exhibe memorabilia del músico y cantautor que recorre sus 70 años de carrera. En pocas palabras, el lugar es un paraíso para fanáticos no sólo del cantante sino de la cultura pop en general.

 

El océano de Dylan

 

El reconocido artista escogió la ciudad de Tulsa para este proyecto, por una razón muy precisa: la cercanía al mar y las “vibras de verano” de la ciudad. Con este concepto en mente, las obras y recuerdos propiedad de la George Kayser Family Foundation que son exhibidas en el Bob Dylan Center se ubican de manera que el visitante pueda acceder a ellas de acuerdo a su nivel de conocimiento e  inmersión en la historia de Dylan, tal como si se tratara de una zambullida en el mar.

 

Así pues, el primer nivel, o “la orilla” está dirigido al público en general, amantes de la cultura pop que se interesen en los rasgos más generales del artista.

Dylzn Center Tulsa Foto Mateo Millman
© Mateo Millman

 

En el segundo nivel, solo para “los nadadores”, se exhiben piezas de culto de Dylan. Léase manuscritos, filmes, así como artículos personales que satisfarán la curiosidad de esos admiradores que disfrutarán pasar alrededor de una hora sumergidos en una atmósfera interesante llena de información y buena música.

 

Finalmente, el tercer nivel, es el de los “Dylantólogos”. En este hay piezas nunca antes vistas en público, pertenecientes a lo más reservado de la colección de Dylan, las que serán expuestas para el deleite de los más interesados.

 

Todo el tour es guiado por audio en diferentes idiomas y ambientado en lo más selecto de la música de Dylan para una inmersión completa en su obra.

 

Ganarse a Dylan

La construcción de este centro fue asignada luego de una competencia de diseño internacional en la que resultó ganador el equipo de la firma Olson Kundig. El estudio de Alan Maskin y Tom Kundig fue la elección perfecta ya que es una de las pocas firmas en el mundo que se especializa tanto en arquitectura como en diseño de exhibiciones.

 

Sin embargo, la actual no fue la primera propuesta del equipo. Como se dijo arriba, el diseño original proponía un edificio completamente nuevo que fusionaba las exhibiciones con la arquitectura recién construida. Poco después de que el grupo obtuviera el proyecto hace cinco años, el espacio del almacén, una antigua galería adyacente al Centro Woody Guthrie, estuvo disponible y no se necesitaba una nueva pieza de arquitectura. Desde ese momento, el equipo se centró por completo en el diseño de exposiciones.

 

Centro Bob Dylan Foto Mateo Millman
© Mateo Millman

 

Si bien los arquitectos de este proyecto quisieron conservar el espíritu histórico del almacén de ladrillos, el Centro Bob Dylan destaca a lo largo de la calle Tulsa por su enorme mural en la fachada. El retrato a gran escala fue pintado por Erik T. Burke, este hace referencia a una rara foto de 1965 que el fotógrafo Jerry Schatzberg donó al centro.

 

Alan Maskin, una de las cabezas del estudio señala que el proceso del artista fue asombroso.  “Con solo una foto de 8,5″ x 11″  y una lata de pintura en aerosol, hizo ese enorme mural de fachada”.

 

Como el anterior, todos los detalles del Bob Dylan Center de Tulsa han sido milimétricamente pensados para develar una faceta desconocida a quienes solo le tienen como referencia del rock y para sumergirlos en una  experiencia casi religiosa, a quienes conocen de sobra a este gran músico, cantante y compositor estadounidense.

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