Un paseo por los ganadores de los premios Aga Khan de Arquitectura 2019

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Los premios Aga Khan (AKAA, del inglés Aga Khan Award for Architecture) es un prestigioso galardón internacional de arquitectura que se otorga cada 3 años a los principales proyectos arquitectónicos, urbanísticos o paisajísticos del mundo musulmán, o relacionados con este. Esta premiación creada en 1977 por el Aga Khan IV, es financiado por el Fondo Aga Khan para la Cultura (AKTC), una de las agencias de la Aga Khan Development Network.

De los proyectos presentados, en abril pasado se preseleccionaron 20 proyectos. Y en septiembre se anunciaron los ganadores del Premio Aga Khan de Arquitectura 2019. Los ganadores, que compartirán 1 millón de dólares, subirán como la espuma tanto dentro como fuera del mundo árabe, pues el nivel de exigencia del jurado de este premio es de los más alto en lo que a arquitectura, innovación y diseño se refiere.

 

 

Y los ganadores son…

La revitalización de Al Muharraq, en Bahréin. Este es un proyecto integral que busca reequilibrar la composición demográfica de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, mediante la creación de espacios públicos, comunitarios y culturales, y la mejora del entorno general. Muharraq es conocida por la historia de sus cotizadas perlas, y por ello la obra principal del proyecto se enfocó en el Centro de Visitantes del Camino de las Perlas, el cual estuvo bajo la responsabilidad del arquitecto suizo Valerio Olgiati.

El centro se encuentra en el corazón del antiguo Muharraq, entre históricos edificios comerciales del antiguo zoco. Este alberga los restos de dos edificios históricos, así como una serie de hallazgos arqueológicos recuperados y una selección de joyas únicas hechas de perlas de Bahréin.

 

 

Módulos anfibios del Proyecto Educativo Arcadia, Bangladesh. Maleka Welfare Trust, una organización privada de bienestar social, encargó al arquitecto bangladesí, Saif Ul Haque Sthapati para la realización de un proyecto de escuela que también debería servir de albergue, guardería, y centro de formación profesional. Este proyecto que se enfrenta a un entorno inundado gran parte del año empleó un sistema constructivo innovador que divide el edifico en módulos anfibios, los cuales pueden utilizarse tanto en estaciones secas como durante las inundaciones.

Este proyecto ganador del Aga Khan 2019, destaca por la sencillez de sus materiales de construcción: diferentes variedades de bambú de la zona y neumáticos reciclados. Definitivamente toda una joya del ingenio.

 

 

El Museo Palestino, en Birzeit. Este espectacular museo, que celebra la cultura palestina, es poseedor de una certificación LEED Gold debido a su construcción sostenible. Su construcción en zigzag que corona una colina en terrazas con vistas al Mediterráneo, junto con su arquitectura y jardines en las laderas inspirados en las terrazas agrícolas circundantes, enfatizan el vínculo con la tierra y el patrimonio palestino.

Diseñado por el estudio irlandés, Heneghan Peng, la estructura se caracteriza por sus ángulos agudos y su revestimiento de piedra caliza extraída de una cantera de Belén.

 

 

El Programa de Desarrollo de Espacios Públicos de Kazán, República de Tartaristán. Este es un proyecto que ya ha mejorado 328 espacios públicos en todo el territorio y ha sido de gran ayuda para los jóvenes arquitectos de la república, que han diseñado muchos de los variados proyectos del mismo.

El ambicioso programa busca contrarrestar la tendencia hacia la propiedad privada y reenfoca las prioridades centrando la atención en el desarrollo de espacios públicos de calidad para sus habitantes. El éxito del mismo ha sido tal que se le ha tomado de modelo en toda la Federación Rusa.

 

 

La Unidad de Enseñanza e Investigación de la Universidad Alioune Diop, en Senegal. Bambey es un lugar en el que los recursos no abundan. Esto hizo que para la construcción de esta unidad de investigación se usaran estrategias bioclimáticas diversas: una gran cubierta de doble techo, celosías que evitan la radiación solar directa, pero sí permiten que el aire fluya a través de ellas, fueron las principales.

El empleo de estas técnicas locales de construcción y seguir los principios de sostenibilidad, hizo que el proyecto lograra mantener sus costos y las demandas de mantenimiento al mínimo.  En dos platos, esta es una muestra radical de que el ingenio es capaz de desarrollar un tipo de arquitectura audaz.

 

 

El proyecto Wasit Wetland Center, Emiratos Árabes. Este no solo transformó un páramo en un humedal, sino que limpió un vertedero a lo largo de la costa del Golfo Pérsico y creó un centro de visitantes, pasarelas y santuarios de aves para restaurar la ecología original y atraer al público.

Su diseño, además ha funcionado como catalizador para la biodiversidad y la educación ambiental. Evidentemente, su ecosistema indígena ha sido restaurado. Sin embargo, acá aplica la máxima de “el fin justifica los medios”, pues el lugar se ha convertido en un muy popular centro para la apreciación del entorno natural de la zona.

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