El modernismo trascendental de Ieogh Ming Pei

 

El modernismo asiático tiene nombre: Ieogh Ming Pei. El arquitecto  fallecido el pasado mes de mayo, a los 102 años, ha dejado tras de sí un legado increíble de obras que lo encumbran entre los más importantes en la historia de la arquitectura. Y es que, el modernismo de sus obras que al mismo tiempo está lleno de calidez y sensibilidad, le permitió acceder al privilegio de poner su firma en lugares sagrados del patrimonio universal como el Museo del Louvre.

Ieogh Ming Pei nació en China en 1917, en una prominente familia de banqueros. Con una educación privilegiada, y el entorno inspirador de las villas de Suzhou creció con una notable inclinación a las ciencias. A los 18 años se mudó a los Estados Unidos para estudiar arquitectura en la Universidad de Pensilvania y posteriormente se trasladó al Instituto de Tecnología de Massachusetts en donde obtuvo su grado de arquitecto.

Una prolífica carrera de 6 años bajo la firma del magnate inmobiliario Zeckendorff dio paso a la fundación de su propio estudio: IM Pei &Associates que mutó en varias etapas hasta su fase definitiva a partir de 1989 bajo el nombre de Pei Cobb Fred &Partners. En este, además de desempeñarse como arquitecto, siguió ejerciendo su influencia como consultor arquitectónico después de su retiro de la práctica a tiempo completo en 1990.

Los reconocimientos y premios en la vida de Pei incluyen la Medalla de Oro AIA en 1979; el Premium Imperiale para Arquitectura en 1989; Premio a la Trayectoria Cooper-Hewitt del National Design Museum, en 2003 y el Premio Pritzker en 1983, máximo galardón en la arquitectura que honra la genialidad de los más importantes exponentes de este gremio.

 

 

Al servicio del arte

Las obras de este arquitecto son modernas y funcionales, sin embargo, el arte fue para Pei, causa y consecuencia. La mayor parte de sus obras están dedicadas a museos y bibliotecas, motivos que le permitían desarrollar toda su creatividad y que le brindan a su nombre la máxima trascendencia.

Quizás el ejemplo más notable de esta tendencia sea la proyección de la pirámide de vidrio y la pirámide inversa diseñada para la reforma del Museo del Louvre. En 1989, por encargo expreso del presidente Mitterrand, Pei se convirtió en el primer arquitecto extranjero con acceso a reformar el más importante museo de los franceses. La reorganización del museo incluyó la construcción de varias galerías y laboratorios subterráneos, la reforma del patio central y la construcción de la polémica nueva entrada al museo coronada por la polémica pirámide.

La espectacular obra imponía el criterio modernista del arquitecto llevando luz natural a los espacios subterráneos y constituía su propio homenaje al clásico palacio. Una interpretación que, aunque trajo una gran polémica en su inauguración, hoy es todo un ícono del paisaje parisino.

Otra de las estructuras icónicas del portafolio de Pei es la Biblioteca y Museo Presidencial John Fitzgerald Kennedy, ubicado en Boston. La construcción de esta estructura le abrió la puerta Pei a la fama internacional. Un espectacular edificio de 40.000 metros cuadrados que, como todas las obras del arquitecto, sigue una geometría fundamental y que mantiene al vidrio como protagonista y cuyo principal propósito es recordar la vida del presidente Kennedy de una forma atemporal.

Siguiendo con las obras de Pei dedicadas al arte, la última construida bajo su cuidado fue el Museo de Arte Islámico, inaugurado en el 2008 en Doha, Qatar. Una isla artificial a 60 metros de la costa fue el lugar escogido por Pei para levantar una obra que diseñó celosamente para que no fuera invadida por próximas construcciones.

Se trata de un imponente edificio en donde la geometría una vez más es utilizada para dejar la huella del arquitecto al mismo tiempo que revela la personalidad de la austeridad islámica.

 

 

Siempre impresionante

Pero, Iogh Ming Pei no se limitó a los museos. Sus obras incluyen otros usos menos artísticos, pero aún así igualmente impresionantes. La sede del Banco de China es una muestra: un edificio de líneas precisas en donde la geometría vuelve a estar presente y que se acopla perfectamente a la avasallante arquitectura de Hong Kong.

Inspirado en el bambú, el diseño es aún ahora, el más icónico rascacielos de la ciudad y representa la voluntad del pueblo chino de abrazar la modernidad.  Se trata de un prisma asimétrico de vidrio templado con una espectacular iluminación nocturna que de alguna manera puede ser interpretado como un tributo personal a la ciudad a la que no pudo regresar durante muchos años.

Pero no todo son líneas rectas. La geometría que siempre inspiró a Pei, también abraza las curvas como lo evidencia el Centro de Ciencias de Macao (China). Un cono asimétrico truncado recubierto de aluminio y adosado a una escalera espiral que se convirtió en el símbolo de la ciudad por su inusual forma. El centro es el hogar de investigaciones científicas, un museo de ciencias, auditorios, galerías y otros espacios educativos.

El arquitecto deja entonces un legado que es fácilmente identificable por la fuerte personalidad  de sus obras y que cumplen, con el que probablemente sea el propósito subyacente de todo arquitecto: obras que dejen su nombre instalado en la posteridad.

2019-08-13T20:15:15-05:00agosto 13th, 2019|Diseño y Tendencias, Noticias|
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