Persianas de hormigón, cuando lo estático se mueve

 

¿Puede imaginarse un material más estático que el hormigón? Pues para la arquitectura cada vez existen menos imposibles y ahora se ha convertido en un material que puede ser instalado de manera dinámica en una construcción.

Cuando las regulaciones urbanísticas y el presupuesto restringen las construcciones, los arquitectos se lucen más haciendo un derroche de creatividad. Esto, algunas veces, da como resultado auténticas obras de resistencia que surgen como un manifiesto de modernidad y belleza en medio de lo corriente.

Es el caso de la fachada del bloque residencial El Cano de Madrid. El edificio ubicado en una antigua zona industrial de la ciudad, que cada vez más se llena de viviendas populares, rompe con la clásica apariencia de los edificios de este tipo en el sector. Se trata de una fachada construida con paneles de concreto reforzado con vidrio instalados sobre carriles que pueden ser desplazados a lo largo de la superficie para revelar las ventanas de los apartamentos y dejar entrar la luz durante el verano y mantener el calor durante el invierno.

 

 

Dinámica y diferente

La fachada que se percibe como un bloque monolítico de concreto, cuenta en su interior con un jardín y una piscina, cosa nada común en las edificaciones residenciales de la clase media madrileña, fortuna, a la que los apartamentos tienen acceso desde el lado sur (interno) del edificio.

Pero desde fuera, desde la muy transitada calle que lo alberga, el edificio se ve como un bloque que le rinde tributo a lo que una vez fue una zona industrial. La fachada lisa y gris de láminas de cemento, no tiene nada que ver con los balconados edificios de ladrillo rojo que lo circundan.

Ahora, su singularidad, es que estos paneles pueden correrse o girarse, para que la luz entre a los  privilegiados apartamentos que cuentan con divisiones de yeso y umbrales de piso a techo que los convierten en luminosas y frescas viviendas.

La obra del estudio FRPO Rodríguez & Oriol  Arquitects cuenta con una superficie total de 2.630 metros cuadrados, ubicados en el distrito madrileño de Arganzuela, una zona bastante céntrica, muy cerca de la populosa Atocha. Se compone de 13 viviendas con sus respectivos maleteros y 32 puestos de estacionamiento, además de una planta principal trapezoidal de 22 x 12 metros para el área comunal.

 

 

Minimalismo e industria

El concepto minimalista e industrial de esta construcción no solo se observa en sus célebres persianas de concreto. En el interior, los pisos son de microcemento y las paredes son de obra limpia o de tabiquería blanca y amarilla para atraer la luz del exterior.

El almacenaje y los cuartos húmedos se ubican en el centro de la construcción y en cuanto a la estructura de los apartamentos, se puede decir que es flexible, pues los pasillos y áreas de mayor tránsito -como la cocina y las áreas comunes- se comunican entre sí con láminas basculantes de gran formato.

La construcción de este edificio en una zona residencial con un corte clásico, puede ser la nuestra de una nueva arquitectura en una ciudad que destaca por las constantes innovaciones en el área. Se trata de una solución que si bien rompe con la estética de la zona, también ofrece un nuevo aire en cuanto al uso de materiales y diseño para responder a las necesidades de una creciente población urbana.

2019-08-19T19:18:53-05:00agosto 22nd, 2019|Diseño y Tendencias, Noticias|
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