Un toque de brutalismo para la música

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La Filarmónica del Elba en Hamburgo, Alemania, o “Elphi”, como se le conoce, es una obra de los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron quienes echaron mano del brutalismo para su diseño. Esta construcción junto al río Elba está tan llena de detalles y sofisticación como de controversia y polémica.

Inaugurada el pasado 11 de enero, “Elphi” debió hacer su debut ante el público hace 14 años, pero las disputas legales, retrasos e incrementos en los costos de construcción hicieron que, la que muchos actualmente califican como la obra arquitectónica del siglo XXI, se convirtiera en un dolor de cabeza tanto para sus hacedores como para la ciudad que le da abrigo.

Edificada sobre un viejo almacén de tabaco y cacao, los arquitectos quisieron conservar la base que posee los distintivos ladrillos rojos de la tradición arquitectónica de la ciudad. Para que Elphi se elevase hasta los 110 metros, se utilizaron paneles de vidrio que simulan el movimiento de las olas que la rodean. Además como el “Elphi” tiene como vecinos a los barrios de Speicherstadt y Kontorhaus, que son Patrimonio Mundial de la Unesco, no podía ser menos que una obra de gran envergadura.

Sobre las paredes del antiguo almacén, los arquitectos clavaron 650 pilares con los que pudieron elevar siete pisos para estacionamiento, salas de ensayos y una gran escalera mecánica de 85 metros de largo. Coronando la estructura, hay una gran plaza pública cerrada, con bares y restaurantes y de acceso libre. Y ofrece una espectacular visión de 360º sobre Hamburgo a 37 metros de altura. Pero dentro de toda la estructura, es la sala de conciertos con capacidad para 2.100 espectadores, lo que llama más poderosamente la atención.

«La cáscara de nuez», como se le llama al auditorio central, está aislado del resto del edificio. Este conllevó un trabajo muy especial para el que los arquitectos padres de “Elphi” contrataron al japonés Yasuhisa Toyota, de Nagata Acoustics, responsable también de la Filarmónica de París y el Wall Disney Concert Hall de Los Ángeles, quien es el primero en el mundo en cuanto a acústica se refiere.

Todo en él está fríamente colocado, incluso las butacas diseñadas por la firma italiana Poltrona Frau, cuyo efecto en la acústica del lugar es la misma haya o no personas sentadas en ellas. Y por si fuera poco, en el detalle que remata la espectacularidad del recinto un gigantesco órgano de 4.765 tubos. Por eso se entiende que la NDR Elbphilharmonie Orchester se convertirá en la orquesta residente del auditorio.

Este edificio que tiene como característica distintiva la exuberancia arquitectónica y ambición estética es, a decir de sus hacedores, una estructura capaz de captar los reflejos del cielo, el río y la ciudad que lo alberga, y, a todas luces, una de las más grandes y emblemáticas inauguraciones arquitectónicas de este 2017.

 

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