Arquitectura a mano alzada vs. el reinado de la tecnología

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Muchos son los renombrados arquitectos que alzan sus voces a favor de la recuperación de las nobles prácticas de esta profesión, entre ellas el dibujo. Y es que según los expertos en la materia las jóvenes generaciones de profesionales han perdido el interés y la habilidad de plasmar ideas a la vieja usanza, delegando la elaboración de las mismas a softwares que -si bien hacen en poco minutos, lo que antes se hacía en horas- han restado encanto y creatividad al proceso de conceptualización de una obra.

En este sentido, el arquitecto argentino Adrián Navarro, quien ha sido profesor de la Universidad de Palermo en el área de Diseño de Espacios en la Facultad de Diseño y Comunicación, señala que del diseño en el nuevo siglo plantea encontrar un equilibrio entre el uso de las nuevas herramientas tecnológicas y las herramientas tradicionales vinculadas a lo artesanal. «El abuso de la tecnología nos ha llevado a menospreciar la importancia de la idea como elemento central del proceso de diseño».

Los arquitectos como poetas de las formas

En esta misma tónica el arquitecto/paisajista español Ángel Méndez señala que si bien para confeccionar un proyecto de paisajismo o arquitectónico los elementos modernos a la hora de la delineación de los planos de plantas, alzados, secciones o detalles constructivos, sobre muy provechos, estos deben quedar como un segundo paso que suceda a los inicios creativos de un proyecto.

«La computadora es rígida. En pantalla cuesta mucho más desarrollar la imaginación si bien, una vez obtenidas las ideas, todo irá más rápido a golpes de ratón. Esto es algo que se inculca en las escuelas de arquitectura y que a los alumnos, por lo general, les cuesta entender al principio; pero una vez asimilada la importancia del lápiz y superada la barrera del encorsetamiento del programa informático, se descubre todo un mundo, el de la creatividad».

No menos tajante, a este respecto, fue la opinión que al New York Times, diera el famoso arquitecto y profesor emérito de Princeton, Michael Graves. «La arquitectura no puede divorciarse del dibujo, no importa lo impresionante que la tecnología se ponga. Los dibujos no son sólo los productos finales: son parte del proceso de pensamiento de diseño arquitectónico. Dibujar y expresar la interacción de nuestras mentes, ojos y manos. Esta última afirmación es absolutamente crucial para la diferencia entre los que dibujan para conceptualizar la arquitectura y los que utilizan el ordenador desde un principio.»

 

 

Dibujar para conocer

Hace algunos años, la Sociedad Colombiana de Arquitectos organizó un workshop titulado «A dibujar se aprende dibujando». Este tenía como centro al connotado arquitecto German Samper Gnecco y su amplio portafolio de dibujos (unos 5.500), los cuales había desarrollado a lo largo de su prolífica carrera.

Samper Gnecco, quien fuera alumno de Le Corbusier en Paris, y que en la actualidad tiene 93 años, se sumó entonces a los que alzan la voz a favor del dibujo como disciplina esencial de la arquitectura, aludiendo a un consejo que le diera el maestro Le Corbusier en sus días de juventud: «Si quiere conocer la arquitectura, dibújela».

A este workshop, en el que participaron importantes catedráticos de arquitectura del continente, estuvo invitado también como panelista René Corredor, arquitecto que se alzó con el tercer puesto en el Primer Concurso I&D. «Casi no utilizo Autocad, y la mayor parte de mis proyectos los rayo a mano, y los hago en tres dimensiones. Esto es lo que luego se pasa a plano, y es acá donde la computadora es maravillosa».

Corredor insiste en que los softwares y toda la tecnología evidentemente ayuda muchísimo al desarrollo de la idea inicial. Y argumenta que las ideas no se conciben en las computadoras, sino en la cabeza, y que las mismas deben ser plasmadas inmediatamente que nacen. «A las nuevas generaciones se les ha olvidado usar la mano y es allí donde está la esencia de este oficio. Un arquitecto debe saber expresar una idea sin tener que usar un elemento mecánico o una computadora. Es por eso el énfasis de muchos profesores en la actualidad es invitar a las nuevas generaciones a retornar al lápiz y dejar a la computadora para el final del proceso».

Y aunque para muchos esta parece una guerra ya de plano por las computadoras, lo cierto es que la generación millennial, tan inclinada a la vida virtual y las experiencias tecnológicas, parecen guardar en sus chips un espacio importante para que el lápiz corra. Después de todo, por mucho que la computadora aparentemente reine, el papel lo sigue aguantando todo, ¿o no?

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