Aquatectura, o el mar como nuevo reto

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La Cuisine International
© Vincent Callebaut Architects

 

Volver al mar es la apuesta de la aquatectura, tipo de arquitectura que toma al mar como sede de sus construcciones. Esta nueva visión del arte de construir vuelve a la palestra gracias a que el coronavirus ha evidenciado los daños que el abuso de los recursos naturales y el calentamiento global han generado sobre el planeta.

Una de las más preocupantes consecuencias de ello es el aumento del nivel del mar y el derretimiento de los glaciares terrestres. Aunque no es algo que aparezca a diario en las noticias, el desprendimiento de estas capas de hielo está provocando el desplazamiento de multitudes de personas que viven en zonas bajas, convirtiéndolas en refugiados del cambio climático.

De hecho, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático afirma que el nivel del mar subió en el siglo XX hasta 20 centímetros y estima que de seguir como vamos, aumentará de 18 a 59 centímetros para 2099. Ante tan alarmante vaticinio expertos en oceanografía, ambientalistas, diseñadores, ingenieros y arquitectos han mancomunado esfuerzos y han generado una serie de interesantes propuestas que pueden ser la respuesta al porvenir de la raza humana.

 

Los primeros en pensar en el agua

En 2013, el arquitecto Anthony Wilson en su libro Aquatecture hizo un muy interesante esbozo de la relación de la arquitectura con el medio acuático. En este no solo habla del agua como entorno permanente de la construcción, sino que además toca temas como técnicas para trabajar y diseñar en ella.

Sin embargo, es en 2016, con el tratado académico también titulado Aquatecture, de los arquitectos Robert Barker y Richard Coutts cuando se termina de poner la piedra fundamental de lo que pudiera ser la nueva vertiente de la arquitectura. A diferencia del libro de Wilson, Barker y Coutts esbozan en este trabajo nuevas formas de ‘diseñar para el agua’, utilizando ejemplos de todo el mundo para ilustrar métodos para emplearla de manera innovadora, eficiente y segura.

 

El despertar azul

Desde entonces muchos han sido los proyectos que han dado vida a esta innovadora visión arquitectónica. Un buen ejemplo es el dado por el equipo de diseño y arquitectura de la Universidad de Griffith, Australia, a través del proyecto Sea Manta, una estructura recreativa y ecológica de 60 metros de largo.

Sea Manta es una estructura flotante de buceo y recreación, que tiene una mitad sobre el agua, la otra mitad debajo de esta. «Sobre el agua habrá exhibiciones interactivas de acuarios, una cocina, un bar, una tienda de buceo y una piscina, mientras que debajo del agua un arrecife artificial y una experiencia de buceo», explicó el profesor Joerg Baumeister -garante de este proyecto junto a Nikki Findlay-, en una entrevista concedida al blog de la universidad.

Otro interesante proyecto con base en la aquatecture es el creado por el estudio del arquitecto malayo Sarly Adre Bin Sarkum. Water Scraper es una torre de viviendas de varios pisos que se extiende hasta las profundidades del mar. Esta fantástica propuesta, además, está diseñada para alimentar la fauna marina a través de tentáculos bioluminiscentes, estimulando así las vastas redes tróficas marinas y respetar el medio en el que coexistirán los seres humanos.

 

La Cuisine International
© Fuseproject

 

En la misma onda está el modelo Underwater Eco Villages del arquitecto belga Vincent Callebaut. Este no solo contaría con espacio habitable, sino que cada sector albergaría laboratorios de ciencias, oficinas, hoteles, campos deportivos y granjas en 250 pisos y alcanzaría una profundidad de hasta 3.280 pies. En éste el agua de mar se desalaría por separado para beber, las microalgas reciclarían los desechos orgánicos y se proporcionaría luz al complejo través de la bioluminiscencia.

 

Como es en el espacio, es en el mar

Concebido como un equivalente submarino de la Estación Espacial Internacional, el proyecto Proteus, del diseñador industrial suizo Yves Béhar y el conservacionista oceánico francés Fabien Cousteau, es una muestra de cómo la aquatectura puede servir a la ciencia. Este laboratorio modular, a diferencia de todos los proyectos anteriores, ya tiene locación y dimensiones. Así pues, se estima que tendrá 4.000 pies cuadrados, se ubicará bajo el agua, a una profundidad aproximada de 60 pies, y estará frente a la costa de Curazao.

Este espacio de investigación proporcionará a científicos e investigadores vivienda y lugar para estudios oceánicos avanzados. No obstante, lo más resaltante de él será la estación submarina más grande y tecnológicamente avanzada jamás construida.

El trabajo en Proteus se centrará en la conservación de los océanos, la promoción de la energía renovable y la sostenibilidad alimentaria. Asimismo, según ArchDaily, esta estación submarina permitirá no solo el descubrimiento de nuevas especies marinas, sino que contribuirá con una mejor comprensión de cómo el cambio climático afecta el océano, permitiendo probar tecnologías avanzadas para energía verde, acuicultura y exploración robótica.

Así que si usted pensó que la arquitectura verde y todo el cambio en la concepción de los materiales de construcción era lo que faltaba por ver, pues se equivocó, porque esta disciplina al parecer esta lista para saltar al agua y de manera literal.

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