3 reglas que debe conocer antes de cambiarle el color a su cocina

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© Habitissimo

 

Ya sea que elija colores neutros o brillantes, los tonos a usar en la cocina siguen reglas muy precisas que todos deberían conocer antes de atreverse a incorporarlos o cambiarlos. Y es que todo lo que compete a este lugar influye en las sensaciones que experimentamos en él.

 

Según decoradores y diseñadores de interiores elegir un color incorrecto tanto en paredes, como en mobiliario o incluso accesorios, puede tener resultados indeseados. Cocinas demasiado recargadas, espacios sin luz o excesivamente sofocantes, son algunas de las calamidades que conlleva una errónea elección.

 

Por este motivo, más que pensarse bien los colores para pintar la cocina, conviene conocer las pautas fundamentales que generan bienestar en la misma. A continuación, compartimos 3 reglas que los expertos usan para combinar tonos y darle vida, o estilo a este espacio.

 

© Homeadore

 

Regla No 1. Privilegiar la luz por sobre todas las cosas

¿Acaso hay algo peor que una cocina oscura? Seguramente no. En este espacio tanto la iluminación natural como la artificial son importantes. ¿Por qué? Porque esta combinación asegura: a) que se aprecie bien que lo que se cocina y lo que se come; b) que se mantenga la higiene que este espacio necesita y c) que sea un espacio con estilo único que promueva el compartir y el bienestar.

 

Y usted se preguntará llegado a acá, ¿qué tiene que ver el color en todo esto? Pues sencillo. El color puede sumarle o restarle iluminación a un ambiente como este, sobre todo si estamos hablando de un espacio cerrado y con escasa iluminación natural.

 

Es aquí cuando un color clásico como el blanco se convierte en protagonista de la escena. El blanco no solo aumenta la sensación de amplitud y mejora la luz natural del área, sino que es un tono fácil de combinar y que abre el espectro de la creatividad a la hora de generar contrastes en ella.

 

Así pues, por pequeña que sea, usted bien puede mezclar el blanco con colores vivos como el amarillo o naranja o con tonos más “serios” como el marrón, el gris y hasta el negro. Solo es cosa de saber en qué proporción emplear estos últimos.

 

Regla No 2. Honrar los materiales

 

En estos días de cocinas con encimeras de madera, acero, cemento pulido, o cuarzo y electrodomésticos coloridos e inteligentes, saber establecer una armonía entre las texturas de las primeras y el estilo y materiales de estos últimos, es un verdadero reto.

 

En este sentido, lo primero es tener claro qué tipo de cocina se quiere para luego conjugar todos los elementos que formarán parte de esta orquesta. Por ejemplo, digamos que su idea es tener una cocina industrial en la que dominan las paredes crudas, con encimeras de acero o cemento pulido gris y electrodomésticos de acero inoxidable. La recomendación acá es honrar los materiales poniendo un toque de color a través de un solo electrodoméstico o incluso de elementos decorativos como lámparas, plantas o cuadros. Esto romperá la monotonía y al mismo tiempo resaltará la textura y color de los materiales empleados en esta composición.

 

Claro, esto tiene su ciencia. Tampoco es tan fácil. No obstante, si se deja llevar por la máxima que reza “de lo bueno poco” y la adapta al tema (“del color poco”) tendrá un éxito alucinante que podrá testear a través del ambiente que se genera en su cocina y del efecto “wow” que ella crea en sus invitados.

 

© FFWD Architects

 

Regla No 3. No exagerar

Tanto el exceso de elementos como la ausencia de ellos son considerados expresiones de este punto: la exageración. La norma que subyace de esto es la búsqueda de la armonía, del equilibrio.

 

Por ejemplo, inclinarse por la prevalencia de un color como el blanco o peor, el rojo, juega en prejuicio de un área tan neurálgica en el hogar como la cocina. Y es que tanto la ausencia de color como la exageración en el uso del mismo destruye la armonía que se requiere en este espacio.

 

Y así como pasa con el uso de color, sucede con los elementos decorativos (plantas, electrodomésticos, lámparas, cuadros, etc.) La proliferación de objetos es tan perjudicial como la ausencia de ellos. ¿La razón? Por un lado, si bien muchos elementos, sean estos del mismo material (o color) como distintos, saturan; la ausencia de ellos genera monotonía. A este respecto, la prudencia en el uso de la sal en la cocina pudiera ser una metáfora que da la clave.

 

Seguir estas tres reglas de oro al decorar, reformar o tan solo cambiarle el color a su cocina hará que este espacio conserve su encanto y siga siendo ese refugio en el que todos terminan yendo a compartir.

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